ABUELITA...ESTO ES CUBA
CAMILO CIENFUEGOS
MARUCHI
Maruchi era frágil y a la vez tenía mucha fuerza, era rubia, de ojos azules, delgadita y cariñosa, era la mayor de las niñas del grupo de primos ( Kiko, Maruchi, Tere, yo y Alex) era hija de Manuela y nieta de mi tía Pura, hermana de papá, fue ella, la que me contó lo que había visto y por lo que papá en el año 50 se fue solo a aquel viaje por Europa que debía acompañarle mamá y que duró 6 meses. Maruchi me contó.....-Tío estaba arrodillado llorando y tía le decía .-No Justo, no puede ser, no te lo perdono, no voy, vete solo y cuando vuelvas ya veremos. Le pregunté si sabía algo mas y me dijo.-Creo que se van a separar. Años mas tarde supe la verdad de boca de mi madre, no se separaron, ellos se querían mucho, mamá, lo adoraba.
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FOTOS
Los tres Mosqueteros en Guanabo beach
Cumple en casa de Tere.
Cumple en casa de tía Pura, Manuela, Tía Pura, mama Maruja. Niños;Maruchi, Tere, Gloria, Kiko, Telly, Normita y enfrente Alex.
De pie: Mama con Reginita, Normita. Abajo: Alex, Tere, Telly, Kiko y Maruchi.
Telly, Kiko, Tia Pura y Maruchi
Mama, Telly, Kiko y Maruja
Mis 6 años. Maruchi, Kiko, Telly, Tere, Alex. Arriba: Manuela, Gloria, mama y Normita
4 jinetes del Apocalipsis Maruchi, Kiko, Telly y Tere
Día de Reyes
Kiko y yo
Cumpleaños en casa. Tía Pura con Marucho, mama conmigo, Tete con Tere. Kiko sentado.
EL REGRESO
M/N SANTA MARÍA
TARARÁ
Yo, con Cristobal, Tere, Kiko, Maruchi y un amigo de Kiko
Maruja (de pie) mama y abuelo (sentados) yo (en la bici) Kiko y Juan (a caballo)
Papa había alquilado una casa, igual que en Guanabo, su idea era construir una, en un terreno que había comprado cerca del Club, pero mientras tanto, íbamos a Tarará los viernes hasta el domingo de noche que regresábamos a La Habana. Un año, nos quedamos allí, Kiko y yo íbamos con papa, comíamos en el colegio y volvíamos de noche, mama y Maruja quedaban en la playa. Los sábados mama se pasaba la tarde haciendo pastel de limón y cake helado, además de comida, pues el domingo venían Manuela, Maruchi y Celestino, Herminia y Félix, Tete y Nicolás, con Tere, tio Quinito, mis padrinos, Gervasio y Beatriz, en fin toda la familia, esos domingos eran maravillosos con tanta gente, pues era la familia de papa y la de mama, se llevaban muy bien, es lo que nunca perdonare de el Éxodo, se deshizo la familia. Algunas veces, sobre todo en vacaciones se quedaban Maruchi y Tere unos días, y armábamos la de Dios. A Kiko le gustaba jugar a los médicos con Tere y Maruchi, yo era la enfermera, otras veces le asaltábamos el armario a mama y nos disfrazábamos. Todos los días bajábamos a la playa, que estaba a 100 metros de casa, comíamos y tras dos horas volvíamos, luego nos duchábamos, cenábamos y veíamos la tele. A Maruchi, le encantaba contar cuentos de misterio y los contaba fuera, en el jardín, y de noche, nos ponían los pelos de punta.
MODAS LOCE
Yo en Modas Loce
Modas Loce, tenía un taller al final del pasillo, donde trabajaban ocho modistillas, alrededor de una gran mesa, a la derecha, había tres maniquies y cuatro mesitas con planchas de hierro que se calentaban en un hornillo. La entrada era un gran salón separado en dos habitaciones, en la primera había una especie de carro dorado donde tenían rollos de telas, al lado un mostrador donde exponían joyas, guantes pañuelos bolsos de fiesta etc... luego en la siguiente estancia era un enorme salón con sofás pequeños y butacas, también sillas, todas de terciopelo en colores pastel, allí se hacían los desfiles y se recibía a las clientas, yo era feliz allí dentro e iba siempre que podía. Papa, les había dejado dinero en el 1947 para ampliar el negocio, y él, no se lo quiso, entonces nos hacían la ropa y no nos cobraban, de vez en cuando, papa les daba un cheque para compensar. Lolita iba a los diseñadores y compraba patrones que ellos le vendían, siempre que podía, iba yo con ella, las modelos desfilaban con medio vestido de lienzo, que eran los modelos, que ella compraba, luego, los hacían en la Casa y eran exclusivos. En Candamil debe haber uno que me regalo Lolita ya casada y estará en el armario de mi abuela, en la terraza.DIA DE LAS MADRES
VERSALLES

HASTA 1959
Papa siempre venía en El Guadalupe, entonces Manolo iba para Galicia con mama y regresaban mama y papa a Madrid. En casa de Don Mariano, se reunía mucha gente importante, entre ellos el pintor Viola y Camilo José Cela, este último venía de Mallorca, donde vivía, a la Real Academia de La Lengua, los miércoles, entonces papa siempre iba a tomar café, Cela le decía a D. Mariano .-Dile a la cubana que me haga ese flan. La cubana era mama y el flan lo recodáis bien. ¿Verdad Beni??. He de decir que nunca me simpatizó Cela, además de prepotente, era y fue siempre un snob, con aquella barba negra que le cubría su papada, era soez, siempre tenía frases preparadas, las que, todos le reían. Como escritor, tampoco fue de mi gusto.
Los veranos los pasábamos en Villalba, ya papa había comenzado a construir la casa de Candamil, había contratado a Ángel Lozano el abuelo de Luisito, que tenía una cuadrilla y asi le fue, tardaron en hacer la casa 2 años, eso fue porque él quería darle el trabajo a Ángel, por ayudarle, pero mientras teníamos alquilada la casa en los altos de la oficina de Correos, enfrente de la casa de Vicente.
Dicen que el amor y el odio, son recíprocos, debe ser verdad, porque sin hablar, Vicente y yo nos sentimos atraídos desde el primer día, yo bajaba a jugar con Kiko a la calle, Vicente y sus hermanos también lo hacían, venían también las hijas de Boado, un farmaceútico que tenía una farmacia en esa calle, y Mª Fernanda, la hija de Bouza, el mejor amigo que papa tuvo, en fin, eramos un grupo grande, en el garaje de la casa de Vicente, hacíamos obras de teatro, jugábamos al escondite, a las cuatro esquinas y a todo lo que podíamos, cuando mis padres se dieron cuenta de lo que yo sentía, empezaron los problemas, mama mando a Maruja que me vigilara, yo me escapaba para la Alameda, adonde Vicente venía mas tarde, y allí hablábamos en un banco, luego, él se iba con su bicicleta y yo para casa, lo que no sabía yo, era que Maruja siempre sabía lo de mis escapadas, pues me seguía, y no se lo decía a mis padres, muchos años mas tarde me contaba ella que no veía nada censurable, pero tenía que seguirnos porque asi se lo habían pedido. Enfrente de nuestra casa, al lado de la de Vicente había una casa de una planta, que era un almacén, Vicente se subía al tejado por la noche y maullaba como un gato, esa era la señal para asomarme a la ventana que era un primer piso, y charlábamos hasta que venían a cerrar la ventana, os parecerá una cursilada, pero yo tenía 12 años y era el año 1956. También en Madrid hacíamos esas tonterías, Vicente llamaba a casa, si le salía un mayor, preguntaba por Kiko y al ponerse él me avisaba que mirara por la ventana y ahí estaba´él, siempre impecable, parece que lo estoy viendo, solo nos mirábamos y así hasta el verano, siempre así........
En el verano de 1958, ya fuimos a vivir a Candamil en verano, pero todos los días íbamos a Villalba. Después de comer, papa, Kiko y yo cojíamos el coche, que ya era el tiburón anaranjado, y rumbo a Villalba, papa se metía en El Casino y nosotros a nuestro aire, mas de lo mismo, íbamos a casa de amigos o jugábamos, hasta las 9.00 de la noche que poníamos rumbo a Candamil. La ilusión de papa, al hacer aquella casa tan grande, era para que viniesen todos los de nuestra família a pasar temporadas en España.
Fidel Castro, ya estaba en Sierra Maestra, seguíamos las noticias por la rádio y los periódicos, ese año ya tenía papa en mente volver a Cuba, asi que nos matricularon en Villalba, en La Academia que estaba donde vive Manolo ahora, para que no perdiéramos curso, asi que me despedí de Vicente, pensando volver a vernos pronto, nunca pensé que sería tan pronto, y él se fué para Madrid, quedé en escribirle cuando llegara a La Habana, y así quedamos. Aquellas Navidades las pasamos en Candamil, el Fin de Año, fuimos a cenar con Bouza y familia al Casino, al día siguiente nos despertamos con la noticia de la huida de Batista y del "triunfo de la revolución", Kiko y yo nos pusimos a saltar de alegría, pensábamos que era bueno para todos, que la corrupción al fin se había terminado y habría un Gobierno justo, pero papa se olía algo, pues nos dijo, y esta frase se me quedó grabada para siempre.-¡Ojala que la alegría de hoy, no se convierta en lagrimas mañana.....!
EL FLECHAZO
En noviembre los viejos fueron a Francia a comprar un coche pues este viaje no trajimos el "haiga", allí salía mas barato y trajeron un Simca gris, luego tras 2 años fue lo del tiburón naranja, ya sabéis que abuelo era daltónico, y no veía los colores, asi era que, a veces, cuando mama no le ponia la ropa encima de la cama tras asearse, se ponía un calcetin de cada color. Fue solo a Francia y pidió un coche gris, como no hablaba francés, seguro que le dijeron que no había gris y le daban uno naranja, y el diría gui gui tre bian....jejej....el caso es, que aparcó delante de casa, era un primer piso, subió, abrió la puerta, nos saludo y dijo.- Miren que gris mas bonito tiene el coche....¡Que barbaridad era de un naranja chillón!!, Mi viejo era la hostia, era de vergüenza cada vez que aparcábamos, la gente hacía corrillo alrededor del cochecito creo que era el único de ese color, que había en Madrid.
PARÉNTESIS
Mi primera Comunión
Tere y yo, tras operarme de Apendicitis.
La Fiesta del Capitan. M/N Guadalupe
Al fin, llegamos a La Coruña, pasamos 15 días en el Hotel Embajador que estaba frente a la Estación Maritima, donde está La Diputación ahora, nos quedamos con Maruja mientras ellos fueron a Villalba y a Madrid a buscar sitio para asentarnos en el invierno y buscar colegio, papa habló con Fraga que entonces trabajaba con Ruiz Jimenez que era Ministro de Educación y le pidió consejo para escolarizarnos, a Kiko le recomendó el Instituto Ramiro de Maeztu y para mi Las Teresianas, luego encontraron un piso en la calle Espronceda, en el barrio de Chamberí, cerca de La Castellana y del Ramiro de Maeztu, así que ya estábamos en camino de nuestra nueva vida en Madrid.
Esta es la casa en la que vivimos durante cuatro uinviernos, en el primer piso de la calle Espronceda que hace esquina con Modesto Lafuente. En esta casa pasamos momentos muy buenos y nos quedaron para siempre recuerdos entrañables, sobre todo con algunos vecinos.
DESPERTAR A LA VIDA

Guanabo, en el porche de la casa.
Tras 2 años en la Academia Valmaña, Kiko paso al Colegio de La Salle y a mi me matricularon en el Apostolado del Sagrado Corazón, fui una buena estudiante, nunca suspendí nada y lo que mas me gustaba era dibujar, allí transcurrió una parte muy feliz y donde descubrí que me enamoraba de todos los niños guapos, amigos de mi hermano, cuando venían a casa yo no me movía, no salia y eso a Kiko de jodía bastante, por entonces yo tenia 7 años.
RETAZOS DE MI INFANCIA
A consecuencia de la emigración de mi familia, por ambas partes, como sabéis, nací en Cuba, mis padres se casaron en 1938, mamá era muy niñera y al cabo de intentarlo por 3 ó
4 años los niños no venían, se empeñó en ir al médico y la puso un tratamiento, al año nació el que debía ser mi hermano, nació muerto, lo superó relativamente, y al año siguiente nació mi hermano, el vivo, al fin, a los 15 meses nací yo, la cosa mas bonita que parió madre, venían las enfermeras a la habitación de mi madre a verme, pasó, que mama ingresó con dolores, ella era muy quejica, pero al verla el ginecólogo, le dijo:- Esto va para largo, hoy no será, Justo, es mejor que te vayas a casa y descanses un poco, si pasa algo te llama Herminia, mi querida Herminia, así fue, papa marchó para casa y cenó algo, cuando se estaba quitando los zapatos para acostarse, sonó el teléfono, era Herminia:- Tío corre, tía dio a luz una hembra....corre. Papa se puso tan nervioso que se calzó y cogió el coche, cuando llegó al Sanatorio, llevaba los zapatos sin abrochar los cordones, esto me gusta mucho recordarlo, porque aunque papa no era expresivo con palabras, lo era con hechos.Fuimos muy mimados, también entre Kiko y yo había nacido Maruchi, la hija de Manuela, nos metían a los 3, en un corralito, Kiko era muy extreñido y cada vez que soltaba un mojón que era duro, Maruchi se asustaba y lloraba, también el cabrón tenía celos de mi y me daba cada pellizco que tenía las piernas llenas de moraditos, así pasaron los años hasta empatar con el viaje a España donde os cuento mi primer recuerdo.
Al regresar de España, donde estuvimos durante 2 años, del 1947 al 1949, bajamos del avión y había mucha gente, que yo, no conocía, fuimos directamente para casa, esa casa, que estaba al lado de "La Sultana", se comunicaba con la casa de mi tía Pura, hermana de papa, por un pequeño patio y una reja. Mi tía Pura, había quedado viuda muy joven con 4 niños, mis tíos tenían un pequeño Ingenio de azúcar en Güines que es un pueblo cerca de La Habana, un Ingenio de azúcar era, una Fábrica de azúcar, cosechaban y compraban la caña y producían azúcar, que luego envasaban y ponían en el mercado, al quedar viuda tía Pura no tenía idea del negocio, papa estaba en España en espera de que tío Juan le llamara, y se le ocurrió que su hermana estaría bien en España con su madre, así, que se vino, con los niños, pero fue un desastre, los niños, no se acostumbraron, entonces, cuando le llegó el telegrama a papá de su hermano se volvieron todos para Cuba. Mientras papá arreglaba sus cosas con tío Juan, se fueron todos a Güines para tratar de seguir con el negocio y dejar a tía Pura colocada de nuevo, pero no funcionó, pensó papá que era mejor vender la fabrica, y con ese dinero, él le propuso, comprar la casa que estaba encima de la joyería y montar una Casa de Huéspedes, para dar comidas y habitaciones, la casa, tenía dos pisos y haciendo obra, se montaban bastantes habitaciones, además, con la particularidad que, donde vivíamos, era el centro de los comercios de La Habana y había muchos empleados que al cerrar al mediodía , en vez de comer un sandwich, preferían comer caliente y hacer sobremesa con tertulias, hasta que de nuevo entraban a trabajar, ¡¡Como me gustaba meterme en medio de todos!!, y con Maruchi tiradas por el suelo, nos enterábamos de cantidad de cosas.
DON PEPE
José Rodriguez Díaz
Mis abuelos eran muy distintos, ella era una mujer muy fina, educada, prudente, muy guapa, mami siempre decía que su madre no era para su padre, es que Pepe era, como casi todos los hombres de aquella época muy machista y hacía su vida y al llegar a casa tenía la santa, le gustaba jugar al Jai Alai que era una especie de pelota vasca que se jugaba con una cesta en la mano y también le gustaba apostar. Era muy cochino hablando, contaba chistes verdes delante de nosotros cuando eramos niños, papa siempre le decía:- Don Pepe por favor, no delante de los muchachos.

